
Una decisión, una simple decisión y te encontrás nadando en las profundas aguas del inframundo, sorteando obstáculos invisibles y mintiendo para seguir sobreviviendo.
Son nuestras decisiones las que nos hacen ser el tipo de persona que somos... y pensar esto es lo peor, al menos en mi caso.
Quisiera pensar, al igual que la moral preconcebida de esta jodida sociedad, que soy culpable por un sinfín de decisiones que no encajan en este modelo perfecto y sencillo de vida. Pero que sensación más extraña es saber que no haces las cosas bien y aún así no sientes ninguna presión ni culpabilidad alguna.
Soy una viajera de diferentes emociones y situaciones. Una traficante de malas decisiones. Un ser vil y despreciable que no siente remordimientos...
Que cruel es llegar a sentirse tan bien.