
Lunes, martes, miércoles... ¿qué día es hoy? ¿acaso importa eso? No, en absoluto importa.
Cuando la rutina se apodera de tu vida, y la soledad es cruel verdugo de tu tiempo, entonces y sólo entonces te das cuenta de que no importa que día sea, que estación o que año. En ese momento el tiempo se cierra en un ciclo, pues ser ciclo es su destino, y te atrapa, y en cada ciclo de ese tiempo la rutina te posee hasta tal punto, que da igual ayer u hoy, pues no habrás hecho nada diferente. Pasará un día, y otro, y otro mas, pero no importa, porque la rutina te ha hecho suya y ahora no puedes escapar, no harás nada diferente, no habrá distinción entre ayer y hoy, y el mañana no será esperado con deseo, porque tu vida ya no tendrá ningún sentido.
Y así, poco a poco, tu cuerpo se irá marchitando entre rutina y soledad y cuando te des cuenta, sucumbirá como si de la Peste fuera obra...
...y tal vez, solo entonces, te des cuenta de que es la mejor salida...